BIO

CACHAFAZ (PÍCARO, SINVERGÜENZA).

Hace unos veinte años conocí un personaje que habitaba la Ciudad Vieja al que solíamos llamar “Sensei”. Esta persona, con quien hoy he perdido lamentablemente contacto, fue mi profesor de guitarra durante años. Yo estaba entonces debatiéndome entre la educación formal universitaria y el “inseguro” camino del arte. Había algo en esta persona que me producía admiración y hasta cierta envidia: el hombre había elegido el camino del arte y era feliz. Yo tenía un pie en cada lado y no era feliz.

El vivía en un apartamento diminuto sobre la calle Reconquista. Un día especial, terminando la clase de los sábados, le pareció oportuno compartir conmigo los tesoros que escondía en sus cajones: discos. Tenía cientos de discos originales en una época en que no era tan sencillo conseguir música.

Con el transcurso de los meses, entendí que mantenía una relación particular con estos. No eran sólo objetos, no eran sólo registros fonográficos, sino que eran sus compañeros. Después de un tiempo, se arriesgó a prestarme alguno, no sin antes darme todas las recomendaciones acerca de los cuidados especiales que debía prestarles (estaban envueltos en el celofán con el que se vendían). Algunos muy queridos no los prestaba: “Jaco (Pastorius) no sale de casa sin Papá“. Como veía que yo los devolvía en perfecto estado (no por ser cuidadoso, sino por miedo a las consecuencias) fue presentándome personajes que me acompañaban de regreso a mi casa de Brazo Oriental. Los 45 minutos que tardaba el 158 en llegar me alcanzaban para escucharlos en mi discman. Wes Montgomery, Charlie Christian, Pat Martino, George Benson, Bill Frisell, Pat Metheny pasaron a ser entonces mis compañeros.

Estos artistas tocaban la guitarra de una forma nueva para mi; una forma libre, sobrevolando las estructuras. Cada uno con su estilo generaba en mí la sensación de que la canción se renovaba cada vez que la escuchaba, que la canción era algo vivo.

Debo agradecer a este hombre el haberme enseñado guitarra. Debo agradecerle también haberme enseñado otras cosas más profundas. En alguna de esas charlas más filosóficas que musicales, me contó cómo la música le había salvado la vida… Se llama Christian Perla.

“Si vas a tomarte en serio la música instrumental y la guitarra de jazz, te doy la bienvenida a una vida de sufrimiento y frustración.” (Christian Perla)

Se refería a la complejidad del estilo, a los secretos de la improvisación, a la sutileza de la expresión, la técnica. Lejos de intimidarme, encendió en mí un amor por esa forma del arte tan especial, tan auténtica y personal que es la música instrumental y especialmente el jazz. La idea de poder componer un disco de música instrumental se instaló en mi cabeza como una fantasía.

Siempre me imaginé que ese disco sería de jazz, en el estilo de la música que se tocaba en el “Minton´s Playhouse” del Harlem de los años 40, seducido por las estrellas que allí habían nacido. Pero la la verdad es que “Cachafaz” no lo es. Ese capricho inicial fue moldeado por cosas que fui aprendiendo en el camino, con otros maestros.

Aprendí que encontrar una voz propia es más importante que intentar emular a los consagrados. Aprendí que vivo en una época y lugar maravillosos a los que puedo echar mano para nutrir mis composiciones. Entendí que la ciudad de Montevideo ha permeado hacia mis emociones y ha coloreado mi identidad… y que eso es algo bueno. Aprendí, que la inspiración más pura viene de lo cercano: mi familia, mi lugar, mis vivencias. Agradezco especialmente al Maestro Esteban Klísich por enseñarme a dejar que estos elementos vivan en mis composiciones.

DIEZ CANCIONES.

Las diez obras que integran el disco tienen orígenes diversos. Algunas son muy viejas y constituyen mis primeros intentos de composición instrumental. (“Colores Primarios”, “Malabrigo”, “No quiero estar aquí cuando suceda). Otras son re-formulaciones de canciones que yo tenía guardadas e hicimos en clase con Klísich (“Morse”, “Caprichosa”) y otras son directamente ejercicios planteados por él, que devinieron en canciones (“Fuga en Candombe”, “Olivia” y “La Esquina de los Tontos”). El tema que cierra el disco fue compuesto mientras practicaba para las sesiones de grabación, dentro de un auto estacionado en la Rambla Sur.

Para la grabación recluté amigos, conocidos, desconocidos, músicos profesionales y amateurs. Catorce personas participaron en las sesiones. El resultado es un disco con muchos instrumentos rodeando la guitarra (casi siempre la misma Ibanez FA-100 de 1981 comprada de segunda mano en “Rudy´s” en Manhattan).

“Cachafaz” es un disco eminentemente de estudio, un experimento imposible de reproducir en vivo. Los músicos nunca han tocado juntos ni escucharon el resultado final de sus sesiones. Es además mi debut como clarinetista en dos tracks, gracias al impulso del Maestro Jorge Sica, con quien estudio ese hermoso instrumento.

“Cachafaz” también es el resultado del apoyo de dos personas muy importantes, Esteban Klísich y Agustín Ferreyra, quienes me convencieron de que yo podía llevar adelante semejante tarea: escribir los arreglos para todos los instrumentos y asumir el rol de conducción a fin de generar un buen ambiente para tocar.

“Cachafaz” es un disco solista. Paradójicamente, es el disco en el que más acompañado he estado. Agradezco infinitamente el compromiso y talento de los músicos, profesores, técnicos y familiares que lo hicieron posible.

(El pícaro sinvergüenza soy yo).

FICHA TÉCNICA:

OLIVIA. 
Gonzalo Neira: bajo eléctrico, guitarra eléctrica, guitarra acústica. Agustín Ferreyra: samples. Voz: Olivia.  
FUGA EN CANDOMBE.
Gonzalo Neira: bajo eléctrico, guitarra eléctrica. Agustín  Ferreyra: samples. Marcelo Pepe: batería. Jorge Sica: clarinete. Camilo Rehermann: tambor piano. Darío Ferdinand: tambor repique. Sebastián Macció: tambor chico.  
MORSE.
Gonzalo Neira: guitarra eléctrica, bajo eléctrico adicional.  Agustín Ferreyra: guitarra eléctrica  (Q-tron), samples.  Marcelo Pepe: batería. Luis Lombardi: bajo eléctrico.  Sebastián Macció: percusión. Jorge Sica: saxo soprano.
COLORES PRIMARIOS.
Gonzalo Neira: guitarra acústica, guitarra eléctrica. Agustín Ferreyra: guitarra eléctrica (solo). Marcelo Pepe: batería. Federico González: bajo eléctrico. Horacio Thove: teclado. 
LA ESQUINA DE LOS TONTOS.
Gonzalo Neira: guitarra eléctrica. Jorge Sica: clarinete. Pablo Somma: flauta traversa. Federico Curti: oboe. Lorena Nader: fagot. Agustín Ferreyra: bajo eléctrico. Sebastián Macció: tambor chico. Darío Ferdinand: tambor repique. Camilo Rehermann: tambor piano. 
MALABRIGO. 
Gonzalo Neira: guitarra eléctrica, guitarra acústica. Agustín Ferreyra: samples. Marcelo Pepe: batería. Federico González: bajo eléctrico. Jorge Sica: clarinete. 
NO QUIERO ESTAR AQUÍ CUANDO SUCEDA. Gonzalo Neira: guitarra eléctrica, clarinete. Horacio Thove: teclado. 
CHANDNI CHOWK.
Gonzalo Neira: guitarra eléctrica. Agustín Ferreyra: guitarra eléctrica (talk box), samples. Marcelo Pepe: batería.  Federico González: bajo eléctrico. Jorge Sica: saxo alto.  Sebastián Macció: percusión.   *Contiene fragmento de una entrevista a Miles Davis.  
CAPRICHOSA. Gonzalo Neira: guitarra eléctrica, clarinete. Agustín Ferreyra: samples. Marcelo Pepe: batería. Federico González: bajo eléctrico. Jorge Sica: saxo alto. Sebastián Macció: percusión.  
OCHO DE DICIEMBRE.
Gonzalo Neira: guitarra acústica. 

Grabado en TORTUGA PRODUCTORA, Montevideo, en noviembre y diciembre de 2019 por Agustín Ferreyra. Mezlado en ROMAPHONIC (Buenos Aires) en enero de 2020 por Agustín Ferreyra. Masterizado en ROMAPHONIC (Buenos Aires) en febrero de 2020 por Eduardo Pereyra. Producción Artística: Agustín Ferreyra y Gonzalo Neira. Arte y diseño de tapa: Olivia Neira y Jimena Pallas.

AGRADECIMIENTOS.

A Agustín Ferreyra por tu amistad, talento y humor. Eras el indicado para esto, bro!. A Esteban Klísich por contagiar tu modo de vivir la música y por tu guitarra (sé que te debo un whisky). A Jorge Sica por tu amistad y tu gran aporte musical y humano. A Federico González y Luis “Pulga” Lombardi por la amistad y compromiso. A Seba Macció, Darío Ferdinand, Camilo Rehermann, Lorena Nader, Federico Curti, Pablo Somma y Horacio Thove por la buena energía y profesionalismo. A mis padres, Ruben Neira y Virgilia Lamas, por el servicio de catering, babysitting y por estar cerca en sentido figurado y literal. A mi hermano Guzmán Méndez y su madre Beatriz Figares por dejarme ensayar en “el cuartito”. A Gonzalo Bouzout y Andrés Bianco por los equipos. A Dr. Topo y su hermano Rodrigo por la puesta a punto de las guitarras y los recuerdos. A Mayela Arteaga y todos en AUDEM por las salas de ensayo. A Edu Pereyra y todos en Romaphonic. A José Coutinho y todos en Coutinho Music. A Ignacio Ramírez y Marcelo Pepe por haber estado desde el principio.

Dedicado con todo mi amor a Jimena y Olivia.

G.N.

CURRÍCULUM